Por María Isabel Punín
mariaisabelpunin@gmail.com
Es un miércoles cualquiera por la noche, hace cinco días mi esposo, al que yo prefiero llamarle compañero, viajó a México. Intento como siempre conectarme al internet, para saber de él, pero la red no funciona, hago varios intentos, pero nada.
Rendida enciendo el televisor, hay tres canales internacionales anunciando la misma noticia: un brote de fiebre porcina se apodera de México, se habla de consecuencias mortales, apago el televisor, intento dormir, pero no lo logro, y vuelvo a la computadora.
El internet no funciona, llamo al 1800-100-100, del servicio de internet, en medio de una crisis de creciente desesperación, una voz varonil me da la bienvenida, después de escuchar un discurso impecable de puro bla, bla, marcó la opción No.2, pero nada.
Vuelvo a llamar y esta vez, una voz robotizada, horriblemente fria, me dice “ lo siento esta llamada no puede realizarse debido a que las líneas están ocupadas” respiró hondo y vuelvo a la cama.
Ya es jueves y retomo mi intento por conectarme al internet, renuevo mi fe en los servicios públicos pero nada….. llamo otra vez al bendito 1800-100-100, y me vuelvo a topar con la voz de esa bruja impacable diciéndome: su llamada se encuentra en la posición 34 esperando ser atendida por un representante.
- Espero como 15 minutos …. me duele la oreja, pero me las aguantó, y al final nada, avanzo hasta la posición 15 pero nada. Vuelvo a lamar histérica, espero 20 minutos más, soportando a la bendita mujer, la insultó, habló mal de su madre y toda su familia, pero da igual ella no me escucha.
Las autoridades de salud mexicanas han confirmado el brote de fiebre porcina, los periodistas sospechan en una pandemia mundial, la familia de sangre y la politica empiezan a llamarme, cada cual tiene su propia y fatal historia de la gripe, han puesto en alerta a todos los santos y dioses de su devoción.
Dos estudiantes de Comunicación Social de la UTPL, a mi cargo, están en México desde hace cuatro meses y me desespero, la única forma de saber de ellas es el internet.
Al final el 1800 responde, me hacen una par de preguntas técnicas que contesto a medias, le dijo que soy un usuario Mac, entonces me pide que espere y me conecta con otro hombre, sin nombre, sin rostro, sin nada, pareciera que el solo hecho de ser usuario Mac los deja sin defensas.
Al final el hombre me hace la pregunta del millón ¿ De dónde me está llamado? Y yo con un miedo inexplicable respondó: De Loja….. y él dice: ah… de Loja, tenemos un correo que nos reportan un daño en el sistema.
Un DAÑO grito furiosa……pero el hombre muy sereno me responde: sí un daño, y vuelvo a las preguntas ¿ Y cuándo se soluciona?. Tomará dos días, por lo menos, lo siento no puedo ayudarle.
Vuelvo a la cama , mientras recuerdo que mi único hermano vivo viajó hace dos días a Chicago, para completar la historia la gripe mortal también llegó a Estados Unidos, me envuelvo en las cobigas dicendo para mis adentros asqueroso cerdo méxicano y maldito 1800.